Él sabe lo que hace.

Cuando comenzamos este blog, lo hicimos con la idea de compartir historias, buscando un espacio para un narrador en búsqueda de catarsis y cerrar un ciclo. Ninguna de nosotras nació en Monterrey, pero allí crecimos y la ley sobre la penalización del aborto nos dolió en lo más profundo. A todos nos encantaría vivir en una utopía de amor y familias unidas, pero el mundo real no funciona así. Las siguientes son historias que nos ha contado la gente de viva voz y nos han hecho más empáticas, nos han abierto los ojos a la realidad que viven las personas que cuentan con menos recursos, los que se encuentran en una existencia paralela, ajena a nosotras, a la cual hoy le queremos dar una voz.

“¡Ay señorita! Estoy muy mortificada por mi sobrina, escogió a un mal hombre para embarazarse. ¿No cree que la tiene encerrada en un cuarto y no nos deja ir a verla? Por lo que nos cuentan ni de comer le da.”

¿Y por qué no van y la sacan de ahí?, le pregunté.

“¡No! ¡Como cree! Si ella se embarazó de él, pues no hay nada que podamos hacer, ya es su marido y él sabe lo que hace”.

Así empezó la conversación con la enfermera de mi abuelo. Yo no podía creerlo. Mientras más hablaba con Cristi más cerca estaba de romperse mi burbuja.

Entonces entró a detalle en la lamentable historia del destino de su sobrina, Claudia. El día que se enteró que estaba embarazada, le contó a una de sus maestras, que justo conocía al novio y sabía que él la golpeaba. La maestra le ofreció a Claudia su ayuda para llevarla a la Ciudad de México a abortar. El problema fue que la chica cometió el error de pedirle a su mamá que la acompañara. La familia de Clau es muy católica, obviamente le dijo que no, la tachó de pecadora, mala madre, mala mujer, mala hija, y la obligó a casarse con Esteban. Obviamente, antes de la boda se pueden imaginar el drama del papá de Claudia tachándola de puta, zorra, la vergüenza de la familia, mientras su hermano tiene 3 hijos con diferentes esposas y es el “hijo ejemplar”, pero esa es harina de otro costal.

En fin, se casaron y se fueron a vivir juntos, a la casa de los papás de Esteban por supuesto. En esa residencia con papás, hermanos y sobrinos presentes él la siguió golpeando con todo y embarazo, la dejó sin comer, sin salir, sin contacto con su familia.

No podía creer que a 40 minutos de donde vive mi abuelo, estas cosas sucedieran. Me era totalmente irreal la naturalidad con la que Cristi me contaba las cosas, ¿Cómo diablos, esta mujer que cuida a mi abuelo, dice estar preocupada, pero cuenta todo tan tranquila? ¿Qué tan seguido pasan estas cosas en el pueblo que le parece algo normal? Yo estuve intentando darle ideas de cómo rescatar a la niña. Ah, olvidé decirles, Claudia tiene 16 años, y las respuestas de esta mujer eran todo el tiempo algo parecido a Dios le mando un hijo y su marido sabe lo que hace. VETE A LA VERGA. Su marido no sabe lo que hace, ni ella, ni los papás, y ustedes tampoco. Le empecé a decir lo malo que es no comer en el embarazo, y en la vida diaria, carajo, que si la seguía golpeando el niño podía salir mal o le podían provocar un aborto. TODO, pero la respuesta siempre fue la misma: Él sabe lo que hace.

Nunca había sentido tanta impotencia, tanto coraje y al mismo tiempo no paraba de agradecer mi buena fortuna de crecer en la familia que nací.

Lo que había escuchado me llevó a investigar un poco, y fui a dar con los datos de que, en el pueblo de Claudia y Cristi, la gente estudia en promedio unos 6 años y tienen un alto nivel de analfabetismo, los más viejos ni siquiera hablan español. La verdad es que no creo que la gente sea mala, solo viven en una realidad diferente, la cual me cuesta trabajo comprender. Para Cristi, su sobrina estaba viviendo la vida que había escogido y no había nada qué hacer, ella pendeja por enamorarse y acostarse con Esteban. Después de casada todo se reduce a: “No es nuestro problema, ya tiene marido y él ahora decide cómo Claudia debe vivir”.

Meses después le pregunte a Cristi por su sobrina, como si su maestra y yo fuéramos las únicas que velan por la chica. Me contó que había perdido al niño, que seguía con Esteban. Hasta con gusto me dijo ¡QUE ESTABA MUY BIEN!

Otra vez sentí coraje ¿Qué es estar bien? ¿Sabrá un día Claudia lo que es estar bien? ¿Entederá que la gente que la rodea tienen más poder sobre sus decisiones y su cuerpo que ella misma? …. ¿Y que eso no es estar bien? ¿Estará bien en realidad: siendo abusada, forzándose a decir que “está bien” para que no la encierren, no la golpeen y le den de comer?

Claudia es una víctima de la sociedad que sataniza al aborto y pone por sobre todo el deber ser ante Dios. Legalizar el aborto es darle la oportunidad de una mejor vida a la mujer, porque es su derecho y de nadie más. Es educar al pueblo y cerrar los círculos violentos, porque claro está que, él no sabe lo que hace.

Q.E.P.D.

Te invitamos a mandar tu historia (o la de tus tías, tu primo, la amiga de tu amiga)

lafosacomunqepd@gmail.com

Tu relato será publicado de manera anónima en éste espacio para ser la voz o el reflejo de quién se enamoró y sobrevivió ante toda adversidad.

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