No eres suficiente.

Estoy de vuelta en Argentina. El país que tanto odias y que según tu nos separó. Esta es mi manera de perdonarte, perdonarme y dejarnos ir.

Recuerdo llegar de Buenos Aires y decirte que ya no me ibas a querer por que yo había cambiado mucho… Cambié más los dos años posteriores.

Tengo un dolor que no he podido sacar, que no he podido explicar. Me gusta coquetearle al lado oscuro. Pero en el fondo soy muy buena persona, no sé por qué me gusta fingir que soy mala cuando en verdad soy muuuy buena cuando quiero a alguien.

A ti te quería, te quería mucho… En serio. A nadie más le he dicho “Te amo”, en mi vida entera.

No te quiero reprochar nada, la realidad es que en el fondo siempre supe que no éramos el uno para el otro. Sólo tal vez tardé demasiado en decírtelo. Así que ahí va:

No, no eras suficiente, no, no eras lo que yo merezco, porque merezco más, merezco algo mejor, una voz en mi interior siempre me lo dijo, pero a como soy yo, la ignoré.

Me divertía mucho contigo, te quería mucho, eras bueno, me cuidabas y me hacías sentir amada. Pero no eras suficiente. No sé, esos celos de que yo fuera una mujer más estudiada que tú, tus celos de que yo fuera independiente y de tener amigos hombres, de viajar sola… No supiste como controlarme. Todavía retumban en mi cabeza tus palabras: “Yo o Argentina, decide”.

Error. Eso no era lo que debería de salir de la boca de alguien a quien yo le dije que lo amaba. Y de haber venido a Argentina con novio, todo hubiera sido diferente.

Pero no vale mi tiempo pensar en lo que no pasó. Me voy a concentrar en lo que pasó.

Pasó que me dejaste ir muy fácil, que me mentiste, que me hiciste sentir la peor mujer del mundo por usar la libertad que TÚ me diste, me hiciste sentir culpable de ir a Argentina, de terminar esto que me hacía daño, de haber hecho nuevos amigos y salir con gente acá, cuando tenía toda la libertad para hacerlo. La gota que derramó el vaso es que aún cuando no era tu tiempo siguió la lluvia de reclamos.

Tú tenias novia mientras eso pasaba.

Te perdono por engañarme. Te perdono por mentirme. Te perdono por haberme maltratado psicológicamente, por haberme llamado puta, por inventar historias, por tener tres mujeres al mismo tiempo. Te perdono por hacerme la otra sin mi autorización. Te perdono la falta de información.

Te perdono por haberme hecho sentir la mujer más pendeja del sistema solar.

El problema es que estoy acostumbrada a lidiar conmigo, y conforme escribo me doy cuenta que a la que tengo que perdonar es a mí.

Me perdono por saber que “salías” con aquella chica, y aun así, aventurarme a salir contigo. Me perdono por buscarte cuando no había razón. Me perdono por tomar decisiones que no fueron buenas para mí. Por presionarte algunas veces para que te quedaras más tiempo, cuando internamente sabía que tenias que irte con ella.

Me perdono por ver una carta de ella hacia a ti y no decir nada, no preguntar ni hacerla de pedo.

Me perdono por hacer lo que era fácil, pero estaba mal.

Me perdono porque por chingarte a ti me acabe chingando yo.

Te invitamos a mandar tu historia (o la de tus tías, tu primo, la amiga de tu amiga)

lafosacomunqepd@gmail.com

Será publicada anónimamente en éste espacio para ser la voz o el reflejo de quién se enamoró
y lo perdió casi todo en el intento.
Fotografía por María Ferráez
“Oaxaca, México”

 

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