Mobbing: violencia invisible

Tras haber leído en este espacio una historia de acoso laboral, creo que me toca contar cómo fue mi experiencia en este desagradable fenómeno que enfrentamos los súbditos de cualquier persona que está sentada sobre el poder.

Mi vida profesional era bastante estable y todo parecía estar en su lugar. Por fin, había un balance aunado a motivos de crecimiento personal, entre otras cosas.

Decidí iniciar la búsqueda de trabajo después de gozar dos años en el mundo de la logística. Todo fue cayendo sólo en su lugar, y encontré un trabajo soñado. Una empresa nacional, donde había un potencial de crecimiento increíble, buen ambiente laboral (o al menos eso fue lo que parecía), excelente sueldo y lo mejor, un trabajo que yo amaba hacer. Así que, migre al área de Recursos Humanos de esta nueva empresa.

Mi jefe directo de ensueño, a todo el equipo nos trataba como hijos, mis compañeros, ni se diga, una maravilla. Pensé que era imparable, que las probabilidades de desarrollarme eran infinitas. Lamentablemente, la vida se encargó de decirme que no era así.

Poco a poco, empecé a tener contacto con el que era el CEO de esa empresa, un señor que, a pesar de su edad, era muy activo y jovial. Coincidió que trabajaríamos juntos en algunos de los proyectos de los que yo me encargaba, por lo tanto teníamos juntas regularmente. La verdad, tengo que decir, que podía presumir que me llevaba muy bien con mis jefes y que además apoyaban al talento que tenía la empresa.

Al poco tiempo ya me felicitaban por mi desempeño y esmero en el trabajo, no voy a mentir,  me gusta el reconocimiento, guilty as charged. Entonces no mentiré que me gustaba mucho esa adrenalina de cada vez exigirme más y hacer todo lo que podía porque mi trabajo fuera excelente.

Desafortunadamente, tanta atención de mis jefes en especial del CEO, hizo que muchos de mis compañeros empezaran a mostrarse a la defensiva, se me acercaban diciéndome que tuviera mucho cuidado con el CEO, ya que tenía historial de que le gustaba el pedo, entre otras cosas. No sé si yo sola me encerré en mi mundo de trabajo, o si simplemente pensé que no pasaría una situación “de ese estilo”. Pero bien dicen, que a veces los lobos se visten de ovejas ¿no?

Las juntas con el CEO cada vez eran más seguidas, y constantemente me pedía que lo viera después de la hora de salida ya que “tenía una agenda muy apretada durante el día y no me podía dedicar el tiempo”. Trabajo es trabajo, y aunque me moría por salir de la oficina temprano, me quedaba. Siempre había personas que se quedaban en la oficina hasta más tarde, por el tráfico o adelantar algo, yo que sé, así que no lo vi como algo fuera de lo normal.

De repente ya no eran sólo juntas después de la hora de salida, si no también mensajes a mi celular. Donde tocaba temas en los que la verdad, me hacía sentir incómoda, sin embargo como no era algo textual, pues ¿qué haces? En un mundo donde si la mujer piensa que le andan tirando el pedo, los compañeros, familia y amigos la tachan de loca, egolotra, vanidosa, machista, me obligué a mirar hacia otro lado y no contesté esos mensajes cuando me sentía incómoda.

Sin embargo, estos subieron de tono, hasta que llegó un punto donde mi jefe directo, me comentó que el CEO estaba pidiendo que yo le reportara directamente, a lo que me asombré puesto que no había vacante abierta para alguien de mi experiencia. Pero bueno, la verdad por mi cabeza simplemente fue un, que chingón que mi trabajo o mi manera de trabajar ha traído sus frutos. Error….

Obviamente, me citó el CEO en su oficina para discutir el tema, y lo primero que menciona es, ¿ya te comentaron verdad? Que me gustaría que me reportaras directamente, etc etc etc etc, y prosiguió diciendo, por lo tanto tú y yo estaremos viajando mucho solos, y obviamente todo lo que suceda o escuches en los viajes no podrás decírselo a nadie. Sentí cómo la sangre se me fue al suelo. Me quedé en blanco.

Aunque él lo notó prosiguió diciendo que, me interesa que lo pienses durante el fin de semana, pero no se lo comentes a nadie, ni a tu familia, porque al final de cuentas la gente te podría meter ideas en tu cabeza. Entonces, lo que tienes que hacer es… (yo seguía muda sin saber que estaba pasando..) durante el fin de semana, hacerme una presentación con lo que te gustaría hacer en tu nuevo puesto, obviamente para que luego la gente de aquí no cuestione mi decisión ¿verdad? Ya sabes cómo es la gente, que luego empieza a hacer chismes.

Mi mente seguía en blanco, ¿es eso una propuesta de trabajo o es algo más? ¿por qué no puede ser más preciso? ¿es esto normal? Mi cabeza pasó del estado vegetal a uno en speed encontrándole lógica a todo esto, ¿realmente es algo de lo que me debo de preocupar o es sólo una propuesta de trabajo?

De repente él hace una pausa y me pregunta ¿te encuentras bien? A lo que sólo asiento con la cabeza y le pregunto, pero ¿cómo?, o sea ¿yo voy a describir mi puesto? Y él, sí, y prosigue explicándome que lo del aumento de sueldo lo tendríamos que ver después ya que necesitaba le diera al menos un par de meses más, puesto que yo sólo tenía cuatro meses en esta nueva compañía, pero que mi sueldo yo lo iba a elegir. Y de repente así, se levantó me dirigió hacia la puerta de su oficina diciéndome que lo pensará el fin de semana, le llevará la presentación muy linda y que estaba muy emocionado de que yo estuviera con él ya que le encantaba estar conmigo.

Salí, escuché donde cerró la puerta de su oficina, y es como si hubiera salido de un viaje bien machín. Sólo me pregunte ¿qué acaba de pasar? ¿es neta todo lo que me acababa de decir? PUTA MADRE NO SÉ QUE HACER.

Durante el fin de semana, hice la presentación, pero todo esto se sentía muy raro, aunado a eso, el CEO seguía mandándome mensajes ya entrada la madrugada, a los que obviamente yo no contestaba. Pero ¿qué hago? Tengo una beca que pagar, tengo cosas que pagar en mi casa y lo peor del caso AMO MI TRABAJO. Sí digo que no a la propuesta, me convertiré en un fantasma y jamás podré crecer en la empresa, ya que el CEO era de esos señores que crecen con las comodidades y no están acostumbrados a escuchar un NO.

Todo el fin de semana, me puse a analizar diferentes escenarios y en todos salía perdiendo. Aún y cuando en mi servicio profesional también me habían acosado mis dos jefes, esta sí no la veía venir.

La verdad, es que el wey sabía lo que hacía, era lo necesariamente directo para que hubiera unvmensaje y lo justamente ambiguo para que uno simplemente dijera, naaa ni de pedo, me la estoy fumando. Entonces, ya no era un acoso vulgar solamente como el de mis exjefes del servicio profesional, o sea este cabrón era otro nivel.

Llegué a la conclusión de que lo mejor era hablarlo con mi jefe de RH y renunciar, digo al final de cuentas, diciendo no a esa propuesta mi futuro en esa compañía ya se había desvanecido en el momento que se me hizo la propuesta. Platicando con mi jefe directo, él tampoco supo que hacer, él ya conocía al CEO y simplemente dijo, no puedo creer que no tenga limites, ya lo hemos hablado antes. Pero aun así, él no quiso hacer el trabajo sucio, no lo culpo.

La sugerencia de mi jefe directo fue que renunciara cara a cara con el CEO y le dijera la verdad, obviamente me hizo el comentario de que evitará mencionar que ya había hablado con él.

Hice cita con su asistente y esperé. Fueron las horas más largas de mi vida. El CEO sale de su junta y me pide que vaya con él a su oficina. Entrando a su oficina, me comenta que acababa de regresar de un viaje y que como me dijo en los mensajes durante el fin de semana, se acordó de mí y me trajo un detalle, lo vi y le dije que no se tenía que haber molestado. Se sentó en su escritorio y me pregunta, ¿qué pensaste de la propuesta?

El señor, sea lo que sea, imponía y más en su oficina, además volvemos a lo mismo, en mi cabeza simplemente pensaba ¿una niñeta como yo, creyendo que este wey le está tirando el pedo? Y si ¿no es verdad? Pero bueno, lo dije: no me siento cómoda con la propuesta que me hizo, a lo que él contestó ¿por qué?, y le comenté que la manera en como lo propuso me hace sentir incómoda, a lo que el señor soltó una carcajada y me dice con voz prepotente ¿ O SEA, TU PIENSAS QUE YO TE ESTOY TIRANDO EL PEDO? Y le dije con miedo y en voz baja que sí. Se volvió a reír.

Viendo a actitud de este hombre le dije que, sí la verdad vengo a renunciar, porque no me siento cómoda con la manera en cómo usted hizo la propuesta, la verdad es que no sé si le di a entender algo que no es, pero yo no trabajo así. Se volvió a reír y me dice que no puede creer que yo este diciendo eso, todo de manera prepotente. Seguimos con la conversación y me dice, es que no quiero que te vayas, si no quieres trabajar conmigo, está bien, no pasa nada, no se hace y ya. Le confirmé que de todas maneras prefería mejor renunciar. Luego me dijo que estaba de acuerdo y que apoyaba mi decisión.

Cuando estaba ya por salir de su oficina me dice, ¿ya hablaste de esto con tu jefe de RH? Recordé lo que me dijo mi jefe, y le dije que no. Me dice: ah muy bien, muy bien, y ¿qué le vas a decir como tu razón de que te vas? Le contesté que encontré una mejor oportunidad o algo así, a lo que respondió, no creo que te vaya a creer.

Entonces lo volteo a ver para decirle, o si quiere le digo la verdad, que me sentí incómoda con la propuesta de trabajo así como con los mensajes que me enviaba. Su cara inolvidable, abrió los ojos y me dice, NOO NOOO CLARO QUE NO, mejor dile que encontraste una mejor oportunidad”. Antes de cerrar la puerta me dice,” tu regalo está en la mesa, si cambias de opinión puedes venir por él cuando quieras.

Pendejo.

Obviamente salí de ahí corriendo y no volví, compañeros de esa empresa a la fecha me siguen diciendo que soy un tema vetado, tipo Voldermort para el CEO. Lo único que sé ahora, es que tengo que dejar ir todo esto y sólo pensé en esta manera. Porque, a pesar de que han pasado años entre la situación en mis práticas profesionales y en este empleo, la verdad es que no me he recuperado. Desde entonces me he vuelto una persona mucho más solitaria, desconfiada y con rencor, creo yo. Además siempre está el pensamiento de que fue mi culpa, a lo mejor y yo hago que me pasen ese tipo de cosas. Pero ya quiero cerrar capítulos. Así que…..

Q.E.P.D. los malditos acosadores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s