Que Dios te guarde y se le olvide en dónde

Todo empezó tres años atrás cuando yo estaba en una “situación” del clásico y desgastante estira y afloje con otro fulano. 

Justo en los pasillos de unas oficinas, por azares del destino me encuentro a Francisco (a.k.a. “Paco”) de frente, ¿y quién es él? Un “buen amigo” mío de la secundaria, quien iba todas las tardes a mi casa para poder ir a casa de su novia, ya que a ella no la dejaban salir si no era con su chaperona, o sea yo. 

Esa vez cuando lo vi después de tanto tiempo, me dio un gusto enorme recordar anécdotas de cuando éramos unos pubertos. Pero entre recuerdos y carcajadas, pensé, “oh, oh Paco se ha puesto guapísimo”.

Tras el encuentro, de inmediato me comuniqué con mi amiga, la que había sido su novia en aquel entonces, y empecé a bromear diciéndole que le pidiera perdón a Dios por haber cortado con él, ya que de haber sabido cómo se iba a poner ni de broma lo dejaría. Mucha risa.

Claro que emprendimos un viaje a las redes sociales y nos dimos cuenta que Paco se había casado tiempo atrás, y que en el tiempo en el que nos topamos en aquel pasillo ya el estaba más que casado.

Yo seguí con mi vida y con la situación tóxica con el otro fulano dos años más.

El año pasado, por ahí de marzo, ¿porque no? Me vuelvo a topar a Paco ¡en las oficinas de su jefe! En el mundo pequeño que vivimos, el que es ahora su exjefe resulta ser buen amigo mío, y me estaba ayudando con un trámite importante.

Es cuando se me va la sangre a los pies que mi amigo me dice, “Paco te va a dar seguimiento con este proceso, yo te veo en unas semanas”. Carajo, yo sólo sentía que mis piernas temblaban cuando lo estaba esperando afuera de su oficina.

De inmediato le marqué a mi amiga para contarle lo que estaba sucediendo, y las dos estábamos atacadas de la risa (yo de nervios, obviamente), pero llegó Paco para pedirme que entrara. Todavía yo lo saludo efusivamente, y él estaba todo serio. Hasta eso muy prudente y educado, como que muy en su papel. Me hizo varias preguntas, se las contesté, se despidió y se fue. Recuerdo quedarme pasmada.

Luego de ese día, no volví a saber nada de él hasta hace unos meses, y ahí fue donde empezó todo…

Esa noche yo me había ido con mis amigos de antro, era el cumpleaños de uno de ellos y decidimos irnos de after a otro lugar. Ya entre drinks y shots, yo ya estaba más que ebria y es justo ahí donde la vida me vuelve a poner a este hombre enfrente.  Agradecí al cielo que por lo menos él también estaba borracho, aunque no más que yo.

Le dije “Hola”, y él entre que me reconocía o no, terminó donde yo estaba con mis amigos, luego empezó a abrazarme y me plantó un beso.

Lo detuve.

“Oye, ¡tú eres casado!”, le dije. Me volteó a ver de pies a cabeza, y me dijo: “Vámonos.”

Yo, más fácil que la tabla del cero, pensé en mi ebriedad: “Este güey seguro ya está divorciado, está ahogando sus penas”. Por supuesto que di en el clavo. 

Me fui con él a su departamento. En cuanto llegamos él se metió al baño, y yo como toda FBI me puse a inspeccionar el lugar, y efectivamente, no había ni una foto, ni un lipstick ni una chancla de alguna mujer. Apartment Female free. 

Pasó lo que tenía que pasar, el detalle es que con toda mi experiencia nacional e internacional nunca había sentido lo que sentí en esa noche.

Al despertarnos al día siguiente, yo siguiendo los “protocolos” de un acostón casual, me levanto, agarro el celular para pedir un Uber, pero Paco se da cuenta y me dice que no. 

“Quédate más tiempo, preciosa, vamos a platicar”. En mi interior mi mente y mi corazón discutían. Uno gritaba ¡CORRE!, el otro débil decía QUÉDATE, MUJER. Ya sabrán a quien le hice caso.

Entre que nos actualizábamos de todo y de nada, comenté acerca de una conocida en común que se había divorciado, justo en ese momento me interrumpe y me dice, “Ya no hablemos de divorcios y separaciones”. Ahí fue donde asumí que sí está divorciado.

Me llevó a mi casa, abro la puerta y otra vez la sangre a los pies cuando lo escuché, “¿Te parece que nos veamos más al rato?”

Con el paso de los días hizo que cayera redondita, sin embargo, como toda mujer inconforme me puse a investigar dónde estaba su ex.

Bien dicen que el que busca encuentra: el señor seguía casado. No sólo eso, la muy enamorada esposa se había ido a parir a su tercer hijo a otro lado. Claro que junté todo un archivo de fotos, fechas y demás. Pero ya era muy tarde, yo estaba clavada y lo que le sigue.

Todas las mañanas me levantaba y me hacía cocowash. Pasé de vivir una ilusión a un infierno. Nos seguíamos viendo por que él me buscaba el 90% de las veces, pero nunca tuve los pantalones para decirle en su carota que ya sabía sobre su vida real.  No es broma que me sentí como las amantes de las telenovelas, que salen con la pantufla de peluche, la bata de seda, la boca roja y la copa de vino esperando al amado que no vivía bajo mi techo.

Un buen día le dieron un reconocimiento laboral. Gracias a que a su jefe se le “salió” contarme, lo felicité, así que se le ocurrió hacer festejo. 

Fue el último día que platicamos.

Esa tarde le dije que si él quiere realmente el “festejo” pues que me buscara, mi gran sorpresa fue que nunca más me volvió a buscar, ni una llamada, ni un mensaje, NADA.

De ahí me fui en picada. Comencé a sentirme ansiosa, lloraba en cada esquina, hasta que un buen día me bloqueó de todos lados y simplemente desapareció.

Gracias a mis investigaciones supe que se fue con la esposa y sus tres hijos.

Han sido meses de darle vueltas y vueltas a mi cabeza, haciéndome mil preguntas sin tener una respuesta. Jamás pensé que me fuera a clavar con alguien en tan poquito tiempo ( todo este show duró 9 semanas y media). 

He llegado a un punto donde aún no sé si me hizo un favor al no buscarme o si yo misma me lo hice para no marcar. Lo que sí sé, es que este tiempo me ha servido para aprender bien mi lección, literal como dicen, “pídele al universo y se te concederá “, pero nadie te dice que hay que ser muy específicos. Así fue Paco se me concedió, y más por que él reunía todos los puntos que yo pedía en un hombre, TODOS, excepto el que estuviera soltero.

Al final del día lo que empieza mal, termina mal.  Aprendí a valorarme, a quererme, a decir que la felicidad está conmigo y no con alguien más. Lo perdono de corazón, pero sobretodo me perdonó a mí.

Le doy vuelta a la página para hacer un nuevo capítulo en mi vida, deseándole toda la felicidad del mundo con su familia… Pero Karma is a fucking bitch, ¡de esa que no quepa la menor duda!

Paco: hoy te despido, te entierro 30 metros bajo tierra. Que Dios te guarde y se le olvide en donde.

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