Entiende que no, en todos los idiomas.

Vivo en Stuttgart, Alemania. Estoy aquí por el destino y por cuestiones de trabajo. Honestamente tengo poco tiempo acá, así que no tengo el gran grupo de amigos, vivo solo, y apenas me estoy adaptando a la ciudad.

Siempre leo las historias de aquí, pero creo que no tenía nada digno qué contar, hasta hace un par de semanas.

Cerca de donde vivo, como a tres cuadras, hay un club que se llama Havanna, donde siempre hay clases de baile en las tardes y ya por la noche toca un grupo en vivo, obviamente pura música latina. A veces se les escapa una que otra catalana, pero es válido. Decidí ir a las clases de baile desde hace un mes, para distraerme, conocer gente, y la realidad es que me gusta bailar. Tan lejos de México, uno comienza a extrañar a su pueblo.

Un día, un par de co-workers me dicen que quieren ir al Havanna, así que con gusto los acompañé. Nos dieron una mesa privilegiada, por que ya conozco a casi todos los del lugar, y justo al lado estaban un par de chicas, por lo que mis amigos no tardaron en invitarlas a bailar. Una de ellas era italiana y la otra iraní. Muy atractivas las dos, sin embargo, la italiana bateó a mi amigo, y le dijo que quería bailar conmigo. Así que como todo caballero latino, le enseñé a bailar salsa.

Honestamente ella se estaba divirtiendo más que yo. No hubo click, creo que estaban demasiado borrachas, y cuando menos lo esperé mis amigos me habían abandonado en el campo de batalla, pero no importó por que al poco tiempo, cerraron el lugar y me despedí de las europeas.

La chica italiana me tomó del brazo y me dijo, “Wait, please don’t go….” Me explicaron que no tenían dinero para tomar el autobús, que necesitaban un cajero para tomar un taxi, y la neta yo tampoco traía efectivo. Entonces me ofrecí a acompañarlas caminando a su casa o a un ATM, lo más cercano. La italiana me dijo que estaban como a 20 minutos caminando.

No era cierto, hicimos como 45 minutos, en el pinche frío alemán. Ellas en tacones sufrieron, incluso tropezaron varias veces por las calles empedradas.

Cuando por fin las dejé en el departamento, me di cuenta de que la iraní  no entraba. Me veía raro. Me despedí de las dos, y entonces la señorita me empezó a reclamar en una voz muy alta que por qué a su amiga sí la había acompañado hasta su casa y a ella no. Su plática continuaba demandando que ella se merecía el mismo trato, que yo era un grosero, y la chingada.

Va, pues. Con tal de que se callara, accedí. Así que comenzamos a caminar en completo silencio, atravesando un enorme parque, a las 4:30 a.m.

De la nada la mujer se detiene en la densa oscuridad, por lo que yo pensé que iba a vomitar, pero en lugar de eso, cuando pensé que estaba jalando aire para suspirar, gritó a todo pulmón, “ARE YOU GONNA KISS ME OR NOOOOOOOT?!?!?!?!?!?!?”, luego se puso de rodillas entre las hojas y la tierra, y empezó a llorar. No quiero insultar a ninguna lectora, pero creo ferviente que las mujeres se recargan demasiado en sus lágrimas para obtenerlo todo.

Al chile yo no tenía ni la menor idea de qué estaba pasando. Le pedí que dejara de gritar, por que cualquiera pensaría que la estaba maltratando, así que le rogué que se callara de la manera más prudente que pude y también le dije “No. I’m not going to kiss you.”

Se levantó y seguimos caminando eternamente en silencio.

Como 15 minutos después de la caminata más incómoda de mi vida, por fin llegamos a su flat, donde bastante molesta dijo, “Well, at least give me your number.” Yo neta no entendía en qué parte pensaba que nos llevamos bien o que yo quería volver a verla. Le dije que honestamente no se lo quería dar, y “I don’t want to see you again.” Así que sacó sus llaves, me apuntó con el dedo y dijo, “This is not over yet.”

Me di la media vuelta para irme confundido hasta mi casa. Pinches 5:40 a.m. De repente me daban ganas de reírme. Luego pensaba que era atemorizante. En fin.

Dos semanas después, voy a la Havanna. Ahí estaban las dos otra vez. Tan pronto entré, tan pronto me salí con mucho miedo.

Cuando llegué a mi casa, me llega una notificación a Facebook, “Arezoo te ha enviado una solicitud de amistad”. Decliné. Entonces me mandó un inbox. “I saw you a couple of minutes ago at Havanna, where are you?”

Comencé el proceso de bloquear todo. La tuve que buscar por Instagram, para bloquearla antes de que me agregara.

Mujer, cuando es no, es no. En español, en alemán. En persa, también.

Q.E.P.D. Arezoo

Te invitamos a mandar tu historia (o la de tus tías, tu primo, la amiga de tu amiga) a lafosacomunqepd@gmail.com para ser publicadas anónimamente en éste espacio y ser la voz -o el reflejo- de quién se enamoró y lo perdió casi todo en el intento.

Fotografía por Mariano Pérez.

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